Ne paniquez pas

Kiko Vega

The House That Jack Built: en la mente del asesino

The House That Jack Built es un libro ilustrado de Randolph Caldecott publicado en 1878 con  el que el autor cambió el estilo de los libros infantiles ilustrados entonces, siempre blancos e inocentes, gracias a una carga de crueldad soterrada mucho mayor de lo habitual.

No parece que los niños sean del agrado del director de Melancolía, pero tampoco parece que la gran mayoría del público sea capaz de conectar con el grito desesperado de quien podría estar pidiendo ayuda. Resulta curioso, porque uno de los momentos más inspirados de la película ahonda precisamente en la falta de comprensión y empatía del ser humano. Y no solo porque Lars von Trier nos esté mostrando con pelos y señales la rotundidad cotidiana de uno de los asesinos en serie más despiadados de la historia del cine.

Con un pie en el estilo más clásico y mundano, algo entre Ed Gein o Henry, sin olvidarnos de una atmósfera repugnante más en la onda del ilustre Maniac de William Lustig, lo que proponen el director y Jenle Hallund es una clase de historia a ritmo de Bowie en manos del Jack el Destripador del siglo XXI, un papel con el que Matt Dillon llega a la cumbre de su carrera.

Durante casi tres horas acompañaremos a Jack, un asesino en serie altamente inteligente (o al menos eso cree él) a lo largo de doce años de “trayectoria”, mientras describe los asesinatos que forjaron su carácter y, por qué no, alguna manía que hacen de Jack un tío bastante peculiar. Y no solo por su manía de matar. Jack tiene muchas otras manías.

The House That Jack Built no es un viaje sencillo para el espectador, pero tampoco para su protagonista ni, como hemos dicho antes, para su director. Jack desciende a los infiernos en una sucesión de episodios que empiezan a ser (una de tantas) marcas de la casa, y la pantalla completamente oscura y húmeda da el pistoletazo de salida a un primer episodio donde comprobamos que seas quien seas, caerás bajo el yugo del gran danés.

Antes de pagar por la entrada, una advertencia: la única secuencia con animales reales vivos (y que aparece en el tráiler) ya ha sido confirmada por PETA como un trucaje artesanal, así que no temáis por la vida de ninguna criatura viva en la película. Eso sí, no podemos decir lo mismo de algunas crudas imágenes de archivo bastante incómodas, pero como se ven venir de lejos, uno tiene tiempo de cambiar la mirada durante unos pocos segundos.

Supongo que más de uno enarcará la ceja cuando lea esto: The House That Jack Built es una comedia. Muy negra. Despiadada. Pero una comedia. Al igual que mucho del cine reciente de su director, puede que con la excepción de Melancolía. Ese humor es un claro ejemplo de mecanismo defensivo que justifica una obra que además se resume, de manera literal, durante el sorprendente y hermoso tercer acto de la película. Un tercer acto donde el chileno Manuel Alberto Claro demuestra sobradamente lo bien que entiende al director.

Si no estamos ante la mejor película sobre asesinos en serie de la historia del cine será porque en realidad estamos ante el mejor estudio de ese tipo de personaje de la historia de la humanidad.

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Kiko Vega • September 27, 2018


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