Kiko Vega

Ne paniquez pas

Suicídate pero no me salpiques

DC tiene un problema, aunque es posible que ese problema sea en realidad de la parte noble de Warner Bros, gente que ha demostrado tener paciencia y buen criterio (La Legopelícula) cuando se lo proponen, pero que cuando quieren hacer polvo los cimientos sobre los que se sostienen se ponen así o incluso así, liberando al kraken del mal gusto y el ridículo más estrepitoso. Nadie tiene más peligro que Warner a la hora de llevar cualquier viñeta a la gran pantalla. Bueno, casi nadie.

Ahora que el agua llega al cuello después de ver como Batman V Superman recauda poco más de la MITAD que la secuela de Los Vengadores, el primer y más disparatado intento de jugar en la misma liga que Guardianes de la Galaxia o Iron Man aterriza en las salas del verano. Y está a la altura de las peores expectativas. He dicho de las PEORES.

Escuadrón Suicida es una película sin ningún tipo de lógica. El equipo letal se forma para evitar cosas que no pasarían si no se junta el equipo, pero no como moraleja, no, si no porque David Ayer, único guionista acreditado (nadie le negará el par de huevos que tiene) ha decidido que esto sea así. Zack Snyder puede ser un cenutrio, un hortera y un gañán, pero hay algo que no se le puede negar: es un esteta. O lo intenta. Sin el buen gusto y el mimo por la imagen, en una peli que no tiene guión ni un montaje digno, ¿qué nos queda?

Estamos ante un desastre enrevesado, incoherente y atropellado donde un puñado de almas en pena que han vivido mejores momentos (algunos) pasean cabizbajos por un parking habilitado para la ocasión donde han activado las alarmas anti incendios para dar ambiente.

¿Y el Joker? Bueno, el Joker anda por ahí. Se dice que hay un montón de secuencias que han quedado para el formato doméstico (igualito que el cine) que habrían evitado el mosqueo de Jared Leto, actor camaleón entregado en cuerpo y alma que se ha visto relegado a poco menos que un MacGuffin. Su ausencia a golpe de tijera hace de su visión del personaje un esfuerzo inútil, ya que aparece en pantalla sin sentido ni continuidad, a golpe de flashback de corta y pega.

Y hablando de corta y pega, mención especial para la banda sonora, un recopilatorio de grandes éxitos que escuchar antes de morir que se atropellan uno tras otro, como si todas esas melodías desgastadas que cada generación identifica con otras imágenes estuvieran hechas para sonar aquí. No es el caso.

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Kiko Vega • August 17, 2016


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