Ne paniquez pas

Kiko Vega

Quince años de separación

1989

Taylor Swift nació en 1989 y se mudó con casi quince años a Nashville. Ryan Adams nació en 1974 y no tuvo una infancia fácil en Jacksonville.

La chica empezó con el country para terminar reinando el imperio del pop. Adams nunca ha salido de ahí, aunque a veces lo haya intentado.

1989, el rompedor superventas de Swift, ha servido de inspiración al (ex) cantante de Whiskeytown para reinterpretar cada una de las composiciones del original. ¿El resultado? Pues el clásico disco resultón de una máquina hiperactiva de rock americano.

Lo más interesante del 1989 de Adams (supongo que no lo tituló 1974 para evitar confusión con el single de Rock n Roll) es que suena a Ryan Adams en todo momento. En concreto, al de los tiempos de Love is Hell, añadiendo algún matiz interesante a unas canciones conocidas.

En Blank Space opta por transformar su versión en el equivalente a lo que hiciera con una popular canción de Oasis, precisamente en aquel trabajo doble.

Style, con ese aire tan ochentero de anuncio de Malboro, luce espectacular y fresca, pero será Out of the woods la que más agradezca el exquisito toque del genio chiflado. Ahí la canción se siente como en casa. Sólo por esta versión, el disco tiene una razón de sobra para justificar su existencia.

¿Cuál es la intención del cantautor con 1989? ¿Permitir a los fans de la cantante escuchar algo parecido a su disco en los farragosos terrenos del streaming? ¿Acostarse con ella? ¿Creerse mejor y tratar de demostrarlo?

Bueno, me da igual. Como broma marca de la casa es perfectamente entendible y, además, como disco de Adams tampoco está mal.

Kiko Vega • September 20, 2015


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