Kiko Vega

Ne paniquez pas

¡Madre de dios bendito! o Mother!, el moderno anti-todo

Darren Aronofsky se ha cagado en el convento, desde el púlpito, sobre todos nosotros. Su última película tiene unos cuantos valores que la hacen muy atractiva y que también, con toda seguridad, la convertirán en la película más odiada de los últimos años.

Y razones no faltarán a la masa enfurecida que asaltará las redes de aquí a unos pocos días. También es justo reconocer que casi todas esas razones hacen de Mother! su mejor película.

Por una vez en su carrera, el director de Réquiem por un sueño, The Fountain, Black Swan o Noé aprovecha lo ridículo de su planteamiento -detalle marca de la casa- y su ambiciosa pomposidad para ir, por fin, de frente con todo sin atenerse a las consecuencias o sin querer envolver el regalo con un papel que no le corresponde.

Sin apenas acompañamiento musical y siempre con la cámara encima de sus actores, todos ellos a un nivel gigantesco, Aronofsky se apoya en la malsana fotografía de Matthew Libatique, eterno compañero de aventuras del realizador neoyorquino, para ofrecer el más envenenado de sus productos.

Mother! es una película de la que se está hablando mucho, y casi siempre mal. Advertir que se trata de una nueva semilla diabólica, cuando el propio director ha estado encantado de trollear el detalle con un póster que lo dice todo, es quedarse mucho más arriba de la superficie. No es que evites mojarte los pies, es que no te has levantado de la cama.

Lo que sí es comprensible es la reacción visceral de los abucheos venecianos, no olvidemos que mucha de la sección más clásica de la prensa especializada se encuentra cubriendo este tipo de festivales, y si ya es posible que muchos pusieran el grito en el cielo durante la primera de sus dos horas, el clímax de la película en la sala de proyección habría dado para un documental sobre las emociones humanas ante la crudeza -más o menos- inesperada.

La nueva hipérbole de Darren Aronofsky cuenta con el mejor papel en la trayectoria de Jennifer Lawrence, actual musa y amante del director desde que comenzase el rodaje. La actriz está bien cubierta por un Javier Bardem que arriesga y va de menos a más, que es de lo que va realmente la cosa.

Y es que esto va de musas. De musas y de la letra pequeña del contrato que uno firma para llegar a la cima. Del precio de la fama. Sí, en el fondo tampoco vamos a exigir ahora a alguien tan bruto como él que se ponga exquisito a estas alturas de la vida. Aunque añada un montón de ingredientes de la cocina popular del terror, Mother! es lo que es. Y se ve venir. Y se deja querer. Esta especie de Zack Snyder artístico y desatado muestra a un tipo visceral y rabioso, aunque cueste verlo sin pensar en el peso de la pose, que consigue, por momentos, un delirio capaz de arrancar unas carcajadas que no tardarán en ser sustituidas por un par o tres de merecidos -y dolorosos- facepalms que, lo quieras o no, perdurarán en el recuerdo. Y eso es lo malo: hay tantas razones para volver a Mother! como para no pisar nunca más el suelo de esa casa llena de ecos de Fulci y otros reyes del euro-horror, con puertas abiertas a abismos de los que, eso sí, Aronofsky prefiere manenerse alejado para no perder el tiempo ni, lo más importante, la intensidad.

Mother! es una montaña rusa que termina en vómito y eso, pese a quien pese, significa que el viaje ha sido salvaje. Que quieras o no volver ya depende de como te levantes mañana.

WTF

Kiko Vega • September 13, 2017


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