Kiko Vega

Ne paniquez pas

blanco

Los vigilantes de la playa

Un salvavidas, como siempre. Eso es el cuarto disco sin título de mis queridos Weezer, un grupo que es imposible que no te guste, aunque todavía no lo sepas. No han pasado ni dos años desde el fantástico Everything Will Be Alright in the End, su primer disco “ruidoso” tras unos cuantos trabajos llenos de melodías infalibles pero carentes de la pegada que los hizo grandes hace más de veinte años, cuando llamaron a nuestras puertas con un disco azul cielo inmaculado.

El “disco blanco”, al igual que su antecesor, es una historia en forma de canciones. En este caso, una de recuerdos agradecidos al estado californiano donde han vivido toda su vida. Pero tranquilos, no hace falta haber recorrido el paseo marítimo viendo a los Hare Krishna tocar la pandereta junto a tu chica para disfrutarlo, porque el disco habla de todo lo que seguro te ha pasado en algún momento. Silbar, sentirse querido y rechazado y drogarte con y sin receta. Todo, desde un sentimiento de inocencia melódica que homenajea sin tapujos a los más populares de la zona, The Beach Boys. Las gaviotas del inicio y el final no solo están de adorno, eh.

Y es que los chicos de Cuomo siempre han sido la reencarnación de la banda de Wilson, capaces de marcarse un villancico de verano en (Girl We Got A) Good Thing o hacernos sentir la arena entre los dedos mientras peleamos contra el trastorno obsesivo compulsivo en Endless Bummer. Estoy seguro de que Airbag dará su aprobación.

Como siempre pasa con sus discos, el inicio es un pelotazo que te noquea y forma esa extraña sensación que mezcla las ganas de que no termine nunca con la de conocer inmediatamente la siguiente canción. California Kids es su título y no podría ser más honesto.  Ellos se encargan de lanzarte un salvavidas si estás en apuros. Su pareja de baile, L.A. Girlz, más amarga y prima hermana de la Susanne que nos presentó Kevin Smith cuando vimos Mallrats por primera vez en VHS, se sostiene sobre una de esas rimas que nadie más podría hacer, cuando Cuomo, con toda la bajona, sentencia “LA girls, please act your age. You treat me like I have the plague”.

Pocas pegas se pueden poner al penúltimo disco de Weezer (siempre lo es), salvo esa moda tan futurista de avanzar temas antes de la salida del disco, tentación irresistible pero que delata exactamente la mitad de un disco que apenas sobrepasa la media hora.

Sería muy complicado hacer un TOP de hits del disco blanco, casi tanto como de su discografía. Accidentes ha habido y seguirá habiendo, no olvido las irregularidades del disco rojo, de Hurley o de Raditude, aunque ninguno sea un mal disco, o el error de cálculo que fue Death of false metal. Pero eso no tiene importancia, ojalá todas mis bandas favoritas cometieran el error de sacar diez discos tan llenos de magia y de ganas de levantarse de la cama como ellos, aunque el filtro de Rivers Cuomo todavía se permita el lujo de colarnos temas como Thank god for girls. Eso sí, pasan los días y las escuchas y ya nos sorprendemos cantándola en la ducha.

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Kiko Vega • April 2, 2016


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