Kiko Vega

Ne paniquez pas

Los protones por bandera

Vamos a ver si despachamos esto rápido. No, afortunadamente esa línea no proviene del interior de la mente de un productor ejecutivo de Sony (Columbia), solamente es un deseo personal a la hora de extenderme.
Vaya, no está funcionando.
Esta tarde, antes de la sesión de las siete y media, he recuperado Cazafantasmas, aunque recuperar no hace justicia porque nunca la he perdido. Y eso que siempre he sido consciente, desde la primera vez que la vi, de que estaba ante una obra que no era perfecta.
Con los años hemos aprendido a perder el respeto a nuestros mayores, unos con más merecimiento que otros, aunque nosotros no hacemos distinciones: Íker Casillas, Fernando Alonso, Bill Cosby… como digo, unos con más motivos que otros. Dentro de ese afán rupturista que internet nos ha regalado, de un tiempo a esta parte se han leído ríos de datos sobre la traición que supone a este lugar llamado mundo una película de cazafantasmas protagonizada por chicas.
Supongo que para compensar ese rancio pensamiento de algunos, los otros se han empeñado en ver más fantasmas que las escasas apariciones de la película original de Ivan Reitman: que si aquella estaba mal estructurada, que si pésimas interpretaciones, que si Peter Venkman era un violador…
La aventura de 1984 era un pasatiempo salido de las entrañas del SNL, no olvidemos que Dan Aykroyd estaba ideando protagonizarla junto a su hermano blues John Belushi y una serie de fatalidades y contactos directos dieron con el lampoon y second city Harold Ramis metido hasta las cejas,
Su renacimiento viene firmado por Paul Feig y Katie Dippold, colegas en la notable Cuerpos Especiales, y ahí es donde empezamos a notar que los tiempos han cambiado.
Aquí no se fuma, las nuevas tecnologías están presentes durante todo el tiempo y el cinismo y la mala uva dejan lugar a un sinfín de lugares comunes (esos callejones donde probar cada quince minutos la capacidad explosiva de los nuevos aparatos) y a un encadenamiento de verborrea rápida y tirando a blanca que no ofenda a nadie. Y, bueno, lo acepto porque no me queda más remedio. Aunque lo eche de menos. Mucho. Muchísimo.
Eso sí, las tres del equipo con estudios son las blancas, ¿no? Esos detalles dan un poco por culo, igual que no tener un villano. ¿Se habrá quedado material de presentación maligno en la sala de montaje?
No quiero ponerme gilipollas, porque la peli es disfrutable, y si no la recuerdo dentro de 30 años será porque no la he visto siendo un niño. Tengo que reconocer que me ha dado un poco de pena esa escena final, donde la ciudad de NY agradece y declara su amor por el nuevo equipo, algo que por desgracia es casi tan difícil de creer en la vida real como la existencia de esos espíritus fosforescentes.
¿Y las chicas? Las chicas están bien y tienen un par de protones bien gordos. Sobre todo esa Kate McKinnon recién salida de la serie de animación.
De Kristen Wiig no digo nada porque en una realidad paralela es la mujer de mi vida.

chicasno fumarrayosrubios

Kiko Vega • August 20, 2016


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