Ne paniquez pas

Kiko Vega

Los Increíbles 2, dulce hogar a veces

Brad Bird es uno de esos seres de luz que rara vez yerra el tiro (Tomorrowland es real, no una pesadilla) y al que te gustaría ver cada navidad en la cena de familia. Como eso no es posible, siempre nos quedará su cine.

Desde El gigante de hierro, una de esas películas perfectas que demostraba que el extinto cine de animación tradicional era más hermoso que cualquier otro (aunque también innovase con la animación por ordenador) y que nunca habrá una mejor adaptación de Superman post Richard Donner, Brad Bird ha servido fielmente a Disney-Pixar con un par de obras maestras, teniendo tiempo también para aportar una entrega bien dicharachera de Misión Imposible. Pero estaba en deuda con sus jefes tras el fiasco de Tomorrowland: El mundo del mañana, y lo ha resuelto por la vía rápida: en su primera semana en las pantallas de (casi) todo el mundo (España está más centrada en el Mundial de fútbol), Los Increíbles 2 ha recaudado EL TRIPLE que la irregular aventura de familiar George Clooney en toda su trayectoria por los cines del planeta.

Al igual que en la peli original (que tenía una elipsis de quince años tras su vibrante prólogo, prácticamente lo que ha tardado en llegar la secuela), la trama principal no es nada del otro mundo y puede ser, en realidad, la parte menos trabajada de la película. Alguien hace una propuesta a los miembros de la familia y allá que van sin pensar demasiado en que acaban de terminar la aventura de su vida tras haber sido toreados por misteriosas fuerzas del mal.

En esas estamos de nuevo, con el añadido de un par de detalles que reflejan varios de los cambios importantes acontecidos durante esta década y media: una técnica de animación que deja en pelotas a la película original y una importante carga de empoderamiento que en realidad no es la principal baza de la película, ya que prácticamente todo el periplo casero que comprenden las locas peripecias de un súper señor mamá están en los avances y, además, algunas reacciones del personaje masculino están un poco sobrecargadas de una posible molestia real.

Lo que hace estupenda esta nueva aventura es el tono que va adquiriendo a medida que avanza, así como los referentes sobre los que se sostiene, tan clásicos que cuesta pensar en Marvel en algún momento que no sea de acción. Y eso es porque tanto los flashbacks de determinado personaje, que tanto recuerdan al joven huérfano heredero de Industrias Wayne, como la estética de muchos tramos importantes de la peli, nos traen a la cabeza el clásico de Alan MooreDave Gibbons, pero con babysitter de por medio.

Los increíbles 2 abarca mucho más que la primera película, y aunque tenemos que perdonar la total ausencia de elementos sorpresa, la banda sonora de Michael Giacchino (cada nuevo trabajo suyo se convierte de inmediato en su mejor obra), la secuencia de la pelea en la habitación de luz y, ahora sí, la mejor escena de alguien atragantándose con un sobresalto, no te sacan la sonrisa de la cara. Jack-Jack, claro, roba la película tal y como era de esperar. No hay escenas post-créditos en Los Increíbles 2, pero te quedarás bailando hasta que termine la proyección. Es una orden hipnótica.

buen rollocine para todos

Kiko Vega • June 30, 2018


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