Kiko Vega

Ne paniquez pas

Yoga Hosers Kiko Vega

La segunda juventud (gamberra) de Kevin Smith

Subió al cielo, derribó la puerta, se comió todos los pastelitos y fue expulsado a patadas. Desde entonces, Kevin Smith hace lo que puede cuando puede, pero después de Vaya par de polis (2010), que, por cierto, está lejos de ser la peor película de la historia del cine, parecía que se acababa su suerte. Un guión ajeno en manos de un director que nunca ha sido un virtuoso de la composición y el trabajo de cámara no parecía ser la mejor despedida para el autor que revolucionó el cine independiente con Clerks (1994)

En serio, no somos peores que las junglas 4 y 5

En serio, no somos peores que las junglas 4 y 5

Justo entonces, enfadado y con una actitud que recuerda a la de algunos entrenadores de fútbol con mal perder, anunció una retirada del mundo del cine que nos dio un poco de pena a todos los que pasamos buenas tardes entre risas con Mallrats (1995), Dogma (1999) o Jay y Bob el silencioso contraatacan (2001). ¡El tío se había creado un universo propio!

Como en 1997 Persiguiendo a Amy funcionó entre crítica y público, Smith vio la posibilidad de ahondar en lo más profundo de las emociones humanas y se pegó una hostia de cuidado con Jersey Girl, única peli suya que no he visto pero que dudo mucho que sea peor que la triste ¿Hacemos una porno?  (2008), un puritano intento de comedia transgresora donde todo era muy poco divertido y anti-erótico.

Zak and Miri

¿En serio?

Vamos, que ni siquiera Clerks II (2006), que era bastante más divertida y sincera que lo que venía haciendo hasta entonces, sirvió para reconciliar al pueblo.

Tras muchas penurias y desórdenes alimenticios, llegó Red State (2011), la gran salvadora de Smith (aún así sigue sin ser plato de todos los gustos), con la que iniciaba una nueva etapa muy prometedora en el género de horror. Cruda, divertida y con uno de los mejores finales de su filmografía, la película de culto sobre cultos es un caballo ganador, en gran medida por el enorme rol de Michael Parks y porque se queda por debajo de los noventa minutos, ideal para un cañonazo directo al cerebro como es Red State, que incluye alguna secuencia magistral, más por el guión y el ritmo que por su aún escasa soltura con las cámaras. Pero eh, que no te digan lo contrario: Red State es una peli cojonuda.

Joder, amén!

Joder, amén!

Tanto como lo será Tusk (2014), su primer acercamiento a la actual True North Trilogy que se trae entre manos. La peli está inspirada en un anuncio de búsqueda de compañeros de piso que se convirtió en historia tras la clásica fumada habitual de su podcast con Scott Mosier que puedes escuchar en los créditos finales de la historia del hombre y la morsa.

Toda esta brasa viene a cuento de Yoga Hosers (2015), que al fin pude ver anoche en el Bifff de Bruselas y que, doce horas después, aún no termino de asimilar.

No digo que sea mejor o peor película, solamente digo que cuanto menos sepas, mejor. Y no porque sea una peli llena de sorpresas o giros inesperados (que, ojo, los tiene), si no porque hacía tiempo que mi cerebro no tenía que pensar tanto si me estaban tomando el pelo, si lo que estaba viendo era real o si a alguien se le había ido de las manos la cantidad de hierba de los porros o la historia que estaba tratando de contar. Luego até un par de cabos, y es que solo pasándote de hierba puedes contar una historia como la que cuenta Yoga Hosers sin parecer un idiota. O casi.

WTF, man?

WTF, man?

Yoga Hosers está ambientada en el universo de Tusk, pero también en el de sus primeros trabajos, y es lo más parecido a un regalo para su hija, Harley Quinn Smith, y para la de Johnny DeppLily-Rose Melody Depp, dos niñas de 16 años adorables que son, de lejos, lo mejor de la película. Depp repite histrionismo con su rol de Guy Lapointe, con mayor peso que en la anterior película, provocando algo de una vergüenza ajena de la que solo tiene la mitad de la culpa.

Entre el cine de John Hughes, Una pandilla alucinante o Clerks, Yoga Hosers no aumentará las membresías del club de fans de Smith, pero al menos es algo distinto que empieza muy bien pero que por desgracia termina cayendo en una broma con poca gracia. Toda la imaginación que su director aporta a las nuevas leyendas canadienses se esfuman en el momento en que la trama se quita la camisa de fuerza y vuelve a la realidad de no saber muy bien cómo mostrar con imágenes lo que sea que quieres contar. Ni una sorpresa ni una decepción, más bien todo lo contrario. Como diría uno de los personajes de la historia, “Yoga Hosers es un 90 por ciento de puro amor y la otra mitad la broma de fumado más infame de Kevin Smith”

Habrá que esperar para ver si Moose Jaws recupera el tono oscuro y triste de Tusk o si por el contrario opta por continuar con la fiesta fosforito de su último trabajo. Por si acaso, que no retrase demasiado los rodajes de MallBrats o Clerks III.

Las chicas del yoga

Guy LapointeHarley Quinn Smithkevin smithLily-Rose Melody DeppMoose JawsTrue North TrilogyTusk

Kiko Vega • April 6, 2016


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