Ne paniquez pas

Kiko Vega

“La matanza de Texas es una historia realmente triste. Vale que hay un loco con una motosierra, pero es una historia realmente triste” – John Gulager

En 2015, con motivo del décimo aniversario del estreno de Feast, tuve la oportunidad de charlar con John Gulager sobre su vida y milagros. Recupero la entrevista publicada originalmente en el número 13 de Horrorvision Magazine. Vamos a volar al ya algo lejano 2015, cuando nuestras vidas eran, si no mejores, sí algo más seguras.

10 años de Feast, un estreno televisivo, premeditado, alevoso y nocturno

El guión ganador de aquella edición de Project Greenlight tenía algo especial. Tanto, que tras un debut discreto empezaría a generar beneficios en el mercado del vídeo y daría para dos entregas más, la última de ellas en 2009.

Aprovechamos nuestra absoluta devoción por el trabajo de Gulager (Zombies Night aparte) para charlar con el responsable de nuestra monster movie favorita de los últimos veinte años.

KV: Muchas gracias por atender mi llamada, John. Antes de empezar con las preguntas, cuéntanos un poco qué tal fue esa cena llena de maestros del horror que celebrasteis hace un par de días (la entrevista tuvo lugar el 16 de septiembre de 2015)

JG: Siempre hacemos una cena de celebración por Masters of Horror. Mick Garris, Tom Holland… gente que realmente es maestra en el género. Yo me considero casi un extra ahí. Lo que pasó es que Wes Craven murió y se decidió que la cena sería en su honor. Fue asombroso cuánta gente vino. Fue una noche realmente estupenda, aunque las razones fueran muy tristes. No somos una comunidad demasiado grande, fue agradable encontrarnos y charlar un rato sobre proyectos y nuestras cosas.

KV: Es la mejor foto del año.

JG: Es realmente gracioso, porque cada vez hay más gente nueva y no los conozco a todos. Puedo hablar con tipos que no sé quién son, como Greg McLean. ¡La próxima vez ya sabré quién es!

KV: Felicidades por los diez años de Feast. Somos muchos en España los que admiramos tu trabajo. Completamos la saga tirando de importación porque aquí sólo llegó el primero. Hemos hecho un análisis de la trilogía y la he titulado “Feast: diez años follando cabezas”

JG: (Risas) Qué locura, diez años. Suelen pedirme la película para festivales y reuniones y cuando miro atrás me alucina que ya hayan pasado diez años. No me lo creo.

KV: Felicidades también por el homenaje en Miami.

JG: Gracias, ahora también tengo que ir al ScreamFest, donde también volverán a pasar la película. 

KV: Project Greenlight. ¿Conocías a Marcus Dunstan y a Patrick Melton antes del programa?

JG: No, no los conocía. Era un concurso. Tenían uno de los guiones finalistas de esa edición. Los finalistas eran una comedia de viajes en el tiempo, un thriller y su película de terror, que fue la que ganó. En un principio era un proyecto de cuarenta millones de dólares, una barbaridad. Era una historia mucho más ambiciosa, con más personajes, persecuciones y situaciones espectaculares. Así que la hicimos mucho más pequeña. Nos centramos en encerrar a un grupo de personas dentro de una habitación. Fue un ejercicio muy interesante hacerlo así. Los personajes que dejamos eran la suma de muchos más. Al final había menos, pero tenían más matices.

KV: Tu amistad con los guionistas se mantiene.

JG: Sí, Marcus Dunstan estuvo en la cena la otra noche. Él  hizo las dos estupendas películas de The Collector y se encargará del próximo Halloween*.

KV: Y tú estás en el segundo Collector.

JG: Sí, soy el agente Gulager ahí (risas) En la primera estaba mi hermano. Fue muy divertido.

KV: ¿Hubo libertad en Feast? Hay muchas lindezas ahí…

JG: No hubo plena libertad, porque había cosas demasiado bestias, pero al mismo tiempo, al ser una peli de pequeño presupuesto, teníamos más libertad. No estábamos en el radar de los ejecutivos que más dinero manejan y pudimos hacer la peli que quisimos. Fue extraño fue no hubiera demasiados impedimentos por el casting o por mostrar algunas cosas muy locas…

KV: El pene del monstruo…

JG: Eso es una de esas cosas que pensamos que no podríamos hacer, sí. También la escena del pequeño monstruo follándose la cabeza de la chica, sobre todo por la actriz. Al final le encantó la idea. ¡Eso creo!.

KV: ¿Cuáles son tus referencias en el género? ¿Qué cine te gusta?

JG: Crecí con los monstruos clásicos de Universal. El vecino tenía un proyector en su patio y mi padre nos traía pelis como La mujer y el monstruo y esas cosas. Las veíamos en casa del vecino en 16mm También los primeros Disneys, como Blancanieves y los siete enanitos, que yo me negaba a ver porque eran de dibujos animados. ¡Eso sí que es bastante raro! Me gustan mucho Alien o su secuela, las películas con hombres dentro de un traje de monstruo. También me gusta mucho el estilo de cintas como I Saw the Devil o Audition, me gusta mucho el cine de Takashi Miike. Lo hablamos en la cena el otro día. Nunca pensé que llegaría a hacer comedias de terror, porque mi padre estaba en El regreso de los muertos vivientes, que era una comedia Y yo pensaba “Oh, no, todo son comedias de terror”, y resulta que hago Feast. Aquella era para gritar como una niña comparada con la mía. Disfruté mucho Memories of murder, me gusta que no se identifique fácilmente al héroe de la historia. En América no podríamos hacer a la chica de la película lo que pasa en esas pelis. En América todas las pelis de terror tienen un poco de tristeza. La matanza de Texas es una historia realmente triste. Vale que hay un loco con una motosierra, pero son historias realmente tristes.

KV: ¿Sabías que Feast terminaría siendo una trilogía?

JG: No. En el fondo sabía que podría serlo, por la situaciones de la historia, pero no pensamos que viniendo de Project Greenlight diera para ello. La compañía entonces se separó y terminamos con los Weinstein, que ayudaron a finalizar la peli. Cuando la estrenamos, en fin de semana y por la noche, tuvo un estreno discreto. Luego, en dvd, mucha gente se enteró de su existencia y funcionó muy bien. Encontró su público e hizo dinero. Ahí empezamos a rondar la idea de la secuela. Funcionó muy bien pero nadie me dijo nunca cuánto había recaudado (risas).

KV: Sabes que nos dejaste muy nerviosos al final de la tercera entrega, con ese final… pensábamos que la fiesta no terminaría.

JG: (risas) Sí. Cuando estábamos con las secuelas Transformers pegaba fuerte, así que se me ocurrió la idea de esa broma. Nadie pensó que pudiéramos hacerlo, pero lo hicimos. Era mi guiño a las pelis de Michael Bay en forma de pisotón. El mariachi del final se llama Elvis y trabajaba en un restaurante donde solía comer a menudo, creo que se llamaba El sombrero. Él cantaba y yo le pregunté si podría cantar una canción para la peli. Marcus Dunstan escribió la letra y un amigo, Miguel la tradujo. Lo rodamos en directo con unas cartulinas con la letra en la misma localización, al momento. Lo grabó todo en directo. Me encantan esos créditos.

KV: Es increíble. Es como decir “¡Hey, Robert Rodríguez, jódete!”

JG: (risas) Lo sé. Estaba anoche en la cena (más risas) pero no tuve valor para decírselo.  Ese tío podría matarme (más risas).

KV: Feast 2. Tu hermano Tom. Wow. Es de lo mejor que he visto en mi vida.

JG: Y mi sobrino, Clu (como mi padre), es el pequeño de la famosa secuencia. Tuvimos algún problema con Tom y su mujer, son demasiado protectores y claro, la secuencia era compleja. Cuando Tom corre con el niño lleva un muñeco, y la escena del cielo la rodamos en una urbanización con su madre sujetando al niño con unos guantes verdes. Fue complicado, porque el niño tenía que estar contento y luego aterrado. Recurrimos mucho al montaje. Los huesos del final eran de un tipo que vendía barbacoas. Usamos los restos después de comernos una barbacoa (risas)

KV: Es una escena jodida y triste en el fondo.

JG: En Hellboy II hay una secuencia parecida, un “salvemos al pequeño”, pero no siempre sale bien. Al menos no en las películas más pequeñas (risas) Aquí nuestro personaje tiene que elegir entre él y el pequeño. Tenía buenas intenciones, pero no lo consiguió.

KV: ¿Tuviste más libertad en las secuelas?

JG: Totalmente. A menos dinero, más libertad (risas) Las dos secuelas juntas son más baratas que la primera. La primera secuencia que grabamos fue la del pequeño luchador, Lightning, (Juan García) haciendo el amor con una mujer. El tipo es luchador en la vida real, y tiene un pene enorme. Clu preguntaba si era real. Juan sólo hablaba español, y yo grabé esos planos sin un traductor, porque ese día no pudo venir. Yo intentando dar instrucciones de “ese tipo” sin tener ni idea de español. Así fue el primer día de rodaje de Feast 2. Fue muy divertido. 

KV: Es una gran forma de empezar un rodaje, pero creo que nada puede superar el inicio de la tercera entrega.

JG: Sí, es cierto. Es una burrada. La chica no podía estar todo el rodaje con nosotros, así que hicimos lo que hicimos. Feast 2 terminaba con ella a salvo, pero en Feast 3 las cosas cambiaron. Lo que pasa es que la gente que hizo la portada para la tercera parte no había visto la película (risas) y por eso muchos pensaron que sería de otro modo. Puede parecer una gran broma, pero no fue a propósito (más risas) Si te fijas, en la portada tenemos a la heroína con una escopeta, y, bueno, ya sabes.

KV: Piranha 3DD, qué pasó. Por qué la gente no entró a esa fiesta. ¡Si es como la de Aja, pero más honesta! Aquí tenemos ochenta minutos de apocalipsis en lugar de veinticinco.

JG: Me gusta la peli de Alexandre Aja. Me gustan las chicas bajo el agua, el baño de sangre del final y las chicas del porno. Son cosas que no tengo en la mía. La escena del pene de la primera, por ejemplo. Son cosas que puedes hacer si tienes dinero. Tampoco sabemos qué puede pensar el espectador en su butaca, y si le parece una chorrada lo que está viendo pues ya no hay remedio. Creo que tuvo una mala recepción, aunque creo que no es una mala peli. Creo que todos los actores están bien.

KV: ¿No costó 20 millones de dólares?

JG: No, no, para nada. Ni de lejos. No conozco el presupuesto definitivo, pero no fue así ni de lejos. De ser así habríamos tenido más comida (risas) No sé dónde fue a parar el dinero, pero desde luego no a la comida.

KV: David Hasselhoff.

JG: Sí, es una de mis cosas favoritas de la peli. Esa música setentera cuando él entra en acción… los peces del cielo… Ahí quería hacer un Magnolia. Tenía a un tío sobre una escalera lanzando peces. A Hasselhoff no le gustó demasiado que tirásemos todos esos peces (risas) sobre su cabeza.

KV: Trabajé con él hace unos años, después de tu película, y me dijo que había sido una experiencia fantástica. Risas, chicas en bikini…

JG: Y la expectación que genera. Estábamos rodando en medio de ninguna parte y había montones de personas que venían a ver a David Hasselhoff. Jóvenes, mayores, chicos, chicas… 

Se me ocurrió la escena en la que aparece componiendo un tema en una habitación de hotel, con un gran vaso de whisky.  No lo veía con buenos ojos… hasta que decidimos incluir a dos chicas en la habitación. Entonces ya no hubo problema.

Zombie Night. The Asylum. Cómo llegas ahí y qué te parece el método de trabajo de The Asylum.

JG: (emite un sonido durante diez segundos. Una especie de quejido lastimoso que provoca risas cómplices, aunque en el fondo me da pena y odio que sea su último trabajo) Bueno, son gente muy maja. Contactaron conmigo por Facebook (!) y me ofrecieron rodar una peli “clásica” de zombies, con gente huyendo y muertos vivientes lentos. Y además tenían a estrellas que no sé cómo llegaron a fichar (Daryl Hannah, Anthony Michael Hall, Alan Ruck), fue toda una sorpresa. Se supone que tenía que ser un regreso al viejo cine de zombies, pero el resultado dejó mucho que desear. 

KV: Es extraño que ningún autor haya podido insuflar vida a un proyecto de la productora. Tenía muchas esperanzas en que tú cambiaras esa corriente.

JG: Sí, trabajé con un montón de actores estupendos o con Shirley Jones, una de las actrices de las series con las que crecí (Mamá y sus increíbles hijos 1970 – 1974) A ambos nos resultaba sorprendente estar haciendo algo así. Eso es lo que me queda de Zombie NIght

KV: Bueno, ojalá te encarguen el próximo Sharknado (aunque no me gusten nada)

JG: ¡Conozco al director y trabajamos en el mismo edificio, quién sabe!

KV: Por favor, dime que estás preparando algo. Te echamos de menos.

JG:  (risas) ¡Lo sé! Soy muy malo buscando trabajo, pero estoy haciendo un guión para una novela gráfica. La estoy escribiendo como un guión de género. Aún no sé cómo resultará, pero tiene corazones latiendo fuera del pecho, sangre y violencia. Siempre intento hacer las cosas a mi manera, ya veremos. En realidad me gusta filmar con mi cámara, haré algo con amigos, pero no una peli de terror. Es un favor y es trabajo, así que es lo que queda. Quién sabe si podré adaptar esa historia de la novela. Se titula Laughter Girl. Esperemos.

Aunque sigue participando en los proyectos de sus colegas Melton y Dunston, el último de ellos la estupenda Pilgrim, dentro del Into the Dark de Blumhouse que puedes ver en HBO, John Gulager no termina de levantar un proyecto en condiciones. Tras la terrible incursión en The Asylum regresó a Dimension para dirigir Los chicos del maíz: La huída.

*Lamentablemente la película de Halloween no acabó en sus manos. Así salió, claro.

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Kiko Vega • May 26, 2020


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