Kiko Vega

Ne paniquez pas

Hitchhiker, el tesoro de Neil Young

NeilYoung-Hitchhiker

A veces la leyenda es más grande que la realidad. Neil Young, ese viejo cascarrabias que cumplirá setenta y dos años el próximo mes de noviembre, es una leyenda viva más grande que la vida.

Son tantos los archivos, los discos perdidos, las canciones que se guarda para él desde que cogió su primera guitarra, que el lanzamiento de Hitchhiker el pasado viernes supone un acontecimiento.

Que nadie espere en Hitchhiker material puramente inédito, porque no es el caso. Las diez canciones que forman este lanzamiento son obras crudas grabadas con una simple guitarra en la noche del 26 de agosto de 1976 en el Indigo Ranch Recording Studio de Malibú. Muchas de ellas son éxitos consagrados en trabajos posteriores, como American Stars and BarsDecadeComes a TimeRust Never SleepsHawks and Doves o Le Noise, pero aquí se muestran en toda su crudeza y más vivas que nunca.

Sobre esta grabación se puede leer un pasaje en Special Deluxe, una de sus variadas biografías que, en ese caso, se centraba más a su pasión por el motor.

“Pasé la noche allí con David (Briggs) y grabé nueve canciones acústicas en solitario, completando una cinta que llamé Hitchhiker. Era un trabajo completo, aunque rocoso, y se escuchan mis grabaciones en directo. Dean Stockwell, mi amigo y un gran actor con el que más tarde trabajé en Human Highway como co-director, estaba con nosotros esa noche, sentado en la habitación conmigo mientras tocaba las canciones una detrás de otra, deteniéndome sólo para dar una calada a un porro o beber cerveza. Briggs estaba en la sala de control, mezclando en vivo con su mesa favorita”.

A pesar de la enorme belleza de sus versiones en crudo de himnos como Human Highway o Powderfinger, está claro que lo inédito, a estas alturas de la vida, es algo que tira mucho cuando hablamos de un tipo como Neil Young. Sobre todo Give Me Strength, el mejor ejemplo de lo que era Young en esa época, un diablo con problemas de espalda que intentaba esquivar la mala vida y reponerse de las pérdidas que hicieron mella en clásicos como On the Beach o Tonight’s the Night. Hawaii es la otra canción inédita, mucho más canónica y hasta genérica, pero que tenía todo el sentido del mundo aquella noche de verano.

Sin los clásicos overdubs de los que se arrepentirá el resto de su vida, sin juegos de voces añadidos ni músicos adicionales, Hitchhiker ofrece una serie de canciones que serían más desarrolladas en una fecha posterior, lo que hace que, demonios, sea algo más que un disco escondido en el baúl de los recuerdos. Hitchhiker es un regalo de alguien que no va a dejar un bonito cadáver.

archivosfolkHitchhikerneil youngtesoros escondidos

Kiko Vega • September 11, 2017


Previous Post

Next Post

Leave a Reply

Your email address will not be published / Required fields are marked *