Ne paniquez pas

Kiko Vega

Halloween, la noche que él volvió a casa otra vez

La esperadísima maniobra publicitaria de Blumhouse ha llegado. Para nuestra desgracia, se ha quedado principalmente en eso mismo. Bienvenidos a Halloween 11.

Cuando empezamos a escuchar las primeras confirmaciones de la nueva entrega de la saga que inauguró John Carpenter en 1978, todo parecían buenas noticias. Que si Jason Blum, que si un cómico del calibre de Danny McBride detrás del guión, que si el tío que pasó un puñado de años preparando el remake de Suspiria… todo pintaba bien.

Por si fuera poco, Carpenter daba el ok y prometía poner música con una banda sonora completamente nueva al regreso de su criatura. Oye, ¿qué podía salir mal?

El concepto, esa es la cuestión

Condenar al olvido la sartenada de secuelas que fueron transformando algo lleno de mimo en comida rápida de digestión pesada fue la guinda al pastel de hipótesis. Y molaba: borrar de un plumazo toda una serie de malas decisiones pintaba el porvenir mucho más bonito.

La realidad es que la película de Gordon Green es un choque frontal contra una pared blindada circulando mucho más deprisa de lo permitido. Green tenía luz verde para reimaginar un universo nuevo donde lo único que había pasado era lo que conocíamos de la película original. Puede que por eso mismo el resultado escueza tanto. Los responsables de La noche de Halloween ponen mucho más esfuerzo en contentar a los fans de la saga (¿realmente hay tantos con lo más bien pobres que son todas?), con su constante homenaje y recordatorio, que de ahondar en las consecuencias de aquella noche fatal. Te pongas como te pongas, un buen disparo en tu propio zapato.

Sanguinario

El regreso de Michael Myers no inspira el miedo que sí cubría las dos películas de Rob Zombie, que podrán gustar más o menos, pero tenía detrás a un autor aullando sus movidas a la luz de la luna.

Creo que lo peor que podríamos decir de la nueva entrega es que precisamente funciona mejor como ese producto que han despreciado desde el punto de partida, la secuela trillada, que como un replanteamiento de nada.

Halloween 2018 es una gran decepción. Su guión es todo menos original, sus giros pueden caer en el ridículo y uno tiene la sensación de ver a un director esquivando todo el potencial de la película en favor de la solución más sencilla. Una solución que termina por hacernos pensar que, a pesar de haber tenido casi medio siglo para prepararse, Laurie Strode no se lo ha preparado demasiado bien.

Créeme: Halloween 12 existirá precisamente por eso.

brasascatetadaHalloweenterrorWTF

Kiko Vega • October 24, 2018


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