Ne paniquez pas

Kiko Vega

Esto que van una americana, un mexicano y un colombiano…

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Denis Villeneuve siempre ha caminado sobre el alambre. En Incedies, transformaba una obra de teatro de Wajdi Mouawad en algo crudo y muy interesante, pero con un pie  metido de lleno en el terreno de la televisión más soapopera. En Prisioneros, camuflaba (con esmero) un producto para el gran público disfrazado de cinta oscura atípica en la industria. Con Enemy logró (a mi juicio) su obra más redonda y personal, pero también partía de una base preestablecida, en este caso una novela.

Ahora sabemos que Villeneuve se encargará de la secuela de Blade Runner, más historia ajena. El caso es que antes podréis ver Sicario, su último trabajo hasta la fecha. Como siempre, la factura es impecable y la fotografía de Roger Deakins se saca la chorra en el tramo final, donde ni siquiera la prestigiosa operación Laden de (espera que copio y pego) Kathryn Bigelow puede hacerle sombra. Pero me atrevería a decir que es lo único realmente destacable de la película.

Sicario no cuenta nada nuevo: ni con las palabras ni con las imágenes. En los tiempos de Narcos, Fargos o demás violencia televisiva pintada con gusto, no logra destacar. Además, se trata de una apuesta cinematográfica de prestigio que necesita algo más: con ser un buen director, manejar el suspense y componer planazos, no basta. Y la culpa es de un guión mediocre que la acerca más al tostón de Traffic que al cine de cárteles y violencia que anuncia ser durante sus primeros minutos.

Al final, todo se queda en una subtrama que solapa a la principal y que no le importa a nadie… porque la principal tampoco lo hacía. Esperaba más de un director que sigue caminando sobre el alambre, pero ha decidido poner una cómoda red bajo los pies.

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Kiko Vega • October 28, 2015


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